¡Mis Memorias Inconexas, Versión 2026! ¡Constitución, Elecciones ... Será!

elimpulso @elimpulso (abril 13, 2026): Cecilia Sosa: Los venezolanos necesitamos un presidente electo, no un interinato vencido.
La institucionalidad de Venezuela atraviesa sus horas más críticas según la doctora Cecilia Sosa. Para la jurista e investigadora judicial, el país no puede seguir navegando entre dos opciones políticas que confunden a la ciudadanía: la legitimidad del 28 de julio o el cumplimiento estricto de los plazos constitucionales tras los eventos del 3 de enero.
Sosa, en una entrevista para El Impulso, fue tajante al señalar que la figura que actualmente ocupa la presidencia de forma encargada carece de representación popular. "Ella está impedida; no nos representa. Solo tiene la función de ejercer la continuidad administrativa, no la de jefa de Estado", afirmó, haciendo referencia a la sentencia de la Sala Constitucional del TSJ. Para la experta, el hecho de que Nicolás Maduro ya no esté en el poder obliga a la Asamblea Nacional a reconocer la falta absoluta y organizar el proceso electoral de forma inmediata.
La propuesta de Sosa incluye dejar de lado el "boato" de Miraflores y enfocarse en soluciones técnicas urgentes: designar un CNE especial, depurar el Registro Electoral y establecer reglas claras para el voto en el exterior. Asimismo, hizo un llamado a María Corina Machado para que lidere la promoción de esta ruta electoral y "enserie" las conversaciones con Estados Unidos, enfatizando que Venezuela debe decidir su futuro sin ser tratada como una dependencia externa.
Finalmente, la jurista alertó que el tiempo corre en contra del ciudadano común. "Llegará el momento en que la gente se olvide de la política para dedicarse solo a sobrevivir", sentenció, aludiendo a la crisis de servicios públicos, el hambre y la inflación que consumen al país mientras se mantiene el vacío de poder. Texto: Pacífico Sánchez




 

¡La falta absoluta del presidente de la república y el deber constitucional de restituir el orden institucional! (6) ¡Una vez declarada la falta absoluta, el artículo 233 ordena, convocar una elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días siguientes! ¡La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela no deja vacíos frente a las crisis de poder! ¿Puede un presidente ejercer efectivamente su cargo si enfrenta condiciones que limitan de manera estructural su actuación? ¡Te contaré una historia (6)!


¡Crónica de una Falta Absoluta anunciada VI! ¡PROHIBIDO OLVIDAR!
“Quien no sabe la verdad es un estúpido pero quien la sabe y la llama mentira, es un criminal” (Bertolt Brecht).
Joel García @joelgarcia69 (abril 13, 2026): Como ciudadano, recuerdo que la Constitución no es sugerencia, es norma. Los Art. 233 y 234 son claros sobre la falta absoluta y temporal. Sin reglas de juego respetadas, no hay democracia, solo voluntad de poder. ¡La vigencia de la CRBV es irrenunciable!
Manuel Lacruz @Lacruzm (abril 13, 2026): Las disposiciones constitucionales citadas son rígidas y no admiten una interpretación distinta que la gramática, es la que desprende del sentido de las palabras utilizadas en su elaboración. No hay interpretación extensiva.
San Juan Pablo II: “La reconciliación verdadera exige verdad, justicia, memoria y limites al poder”. Sin eso, no hay paz: solo impunidad disfrazada”.
¿Qué es realmente una Falta Absoluta? (6). ¡TSJ evade fijar falta temporal o absoluta: qué ven los constitucionalistas #90DiasSinMaduro!  ¿Qué hacer? ¡Echarle bolas!
mc.venezolanosenelmundo (abril 13, 2026): 100 días de Delcy Rodríguez en el poder: una presidencia a espaldas de la constitución.
A juicio de la expresidenta de la Corte Suprema de Justicia y también doctora en Ciencias Jurídicas, Cecilia Sosa Gómez, el escenario que se generó tras ese hecho ha sido uno de crisis constitucional que debe ser resuelto a través de una sola vía: la elección de un nuevo presidente o presidenta de la República.
Sosa argumenta que, en efecto, era Delcy Rodríguez la que tenía que asumir la presidencia encargada tras la salida de Maduro, pero señala que esto se debió haber hecho desde la premisa de la falta absoluta contemplada en el artículo 233 de la Constitución, o desde la temporal contemplada en el artículo 234. La primera da un plazo de 30 días para una nueva elección presidencial y la segunda un plazo de 90 días (extensible por 90 más). Independientemente, es una situación que, para ella, debería resolverse con un proceso comicial.
En ese sentido, comentó que ni desde el TSJ ni desde la Asamblea Nacional se debería eludir la responsabilidad de decretar la falta de Nicolás Maduro en el cargo de la presidencia, independientemente de la situación y la legitimidad (o ausencia de ésta) con la que él ocupaba el cargo, o de si se trata de una falta absoluta o temporal.
“Tiene que haber elecciones presidenciales fijadas a partir del 3 de julio, que es cuando se le vence el periodo a la presidenta en ejercicio encargado”, comentó Sosa, describiendo un escenario que no ocurrió referente al rol del Parlamento, que no declaró la falta temporal de Maduro ni extendió el 3 de abril el mandato de Rodríguez por 90 días adicionales. “Si se considera una ausencia absoluta, lo que corresponde es llamar a elecciones a los 30 días inmediatos”. Para Sosa, esta situación es la problemática institucional “más urgente” que atraviesa el país: “Tenemos a una persona fuera del país que no puede ejercer y la Asamblea Nacional tiene la obligación de llamar a elecciones”.
¡Aunque usted no lo crea!
¡César Pérez Vivas | La usurpación agravada y prolongada!
César Pérez Vivas denuncia una “usurpación agravada” en Venezuela tras la ausencia de Maduro y la toma de poder de Delcy Rodríguez sin base legal.
Definitivamente, estos tiempos pasarán a la historia como los de la usurpación agravada y prolongada. Al chavismo no le ha bastado el control hegemónico de la sociedad y del Estado, alcanzado luego de la constituyente de 1999.
Ha recurrido a todas las formas de ventajismo, fraude, violencia y corrupción para mantenerse ilegalmente en el ejercicio del poder. Ha instaurado un terrorismo de Estado para pretender silenciar, desmovilizar y aplastar a la sociedad. Aun así, nuestra nación resiste la ignominia.
A la usurpación consumada el 10 de enero de 2025 —cuando, luego del golpe de Estado a la soberanía popular expresada el 28 de julio de 2024, Nicolás Maduro se hizo juramentar como Presidente de la República para un tercer período— le ha sucedido una usurpación agravada por parte de su heredera, Delcy Rodríguez.
En efecto, la señora Delcy Rodríguez se encuentra instalada en Miraflores en abierto desconocimiento del espíritu y del texto de la Constitución vigente. La detención en New York de Nicolás Maduro, desde el pasado 3 de enero de 2026, representa, sin lugar a dudas, una falta absoluta del Presidente de la República.
No hay forma de ocultar, disimular o manipular un hecho público y notorio como es la ausencia de Maduro. Se trata de una ausencia definitiva. Nadie puede sostener seriamente la expectativa de su regreso para continuar con la usurpación iniciada el 10 de enero de 2025.
Más allá del debate técnico y jurídico sobre la naturaleza de esa ausencia, resulta inocultable la complicidad de las demás ramas del poder público en la usurpación en la que incurre quien hoy ocupa Miraflores. Su hermano, verdadero poder tras el trono, impide el debate en el seno de esa entelequia llamada parlamento.
Hay, sin lugar a dudas, una dejación de funciones por parte de la Asamblea Nacional. Ni su presidente presenta el caso al cuerpo legislativo, ni se observa a diputado alguno dispuesto a promover una moción para incluir en la agenda la consideración de la ausencia prolongada —por más de tres meses— de Maduro.
Corresponde a la Asamblea Nacional declarar la naturaleza de la ausencia del Presidente, aun cuando este haya sido un usurpador, como en efecto lo era Maduro. Con su inacción, Jorge Rodríguez y los diputados incurren en una grave omisión de sus obligaciones constitucionales.
Transcurridos los primeros noventa días de la ausencia física y política de Maduro, conforme a lo establecido en la Constitución, la Asamblea debió pronunciarse.
De haber considerado posible su retorno —como han insinuado voceros del régimen— habría podido extender la ausencia por noventa días adicionales antes de declarar la falta absoluta. Pero ni siquiera ese debate ha tenido lugar. Un hecho de tal magnitud no ha sido formalmente considerado por el Parlamento.
Jorge Rodríguez parece creer que, si el tema no llega a la plenaria, el problema no existe. Su obsesión por el poder le impide advertir la magnitud de la aberración política y jurídica en la que incurre junto al resto del aparato usurpador.
Se ha pretendido justificar esta situación mediante la peregrina tesis de una supuesta “ausencia forzada”, inexistente en el derecho constitucional. Con ella buscan prolongar la usurpación de Delcy Rodríguez y sostener su permanencia en Miraflores hasta 2030.
Voceros oficiosos han dejado entrever un plan que implicaría una nueva violación del artículo 5 de la Constitución: una reforma cosmética en 2026, elecciones locales en 2027, regionales en 2028, parlamentarias en 2029 y presidenciales en 2030. Aceptar este esquema supondría prolongar de manera abusiva e inaceptable la permanencia en el poder de una persona carente de toda legitimidad.
Conviene recordar que los principios fundamentales orientan todo el ordenamiento jurídico. Ante cualquier duda interpretativa, es obligatorio acudir a ellos. Los artículos 5 y 6 de la Constitución son categóricos: la soberanía reside en el pueblo y el gobierno debe ser democrático, electivo, alternativo y pluralista.
De estos principios se desprende que no existe justificación posible —ni jurídica ni política— para evadir el mandato de convocar elecciones presidenciales que permitan restablecer la soberanía popular.
Ante este grave quebrantamiento del orden constitucional, la Sala Constitucional está llamada a declarar la falta absoluta y ordenar la convocatoria a elecciones para designar al Presidente o Presidenta que deba completar el período. No le corresponde modificar la Constitución, ni mucho menos desconocerla bajo pretexto interpretativo. Está obligada a hacerla cumplir.
Entretanto, la usurpación se prolonga indefinidamente. Esta anormalidad debe ser corregida, más allá del tutelaje que actualmente ejerce el gobierno de Estados Unidos sobre la administración de Delcy Rodríguez.
Para Estados Unidos, la aplicación estricta de nuestra Constitución puede no ser prioritaria. Pero para los venezolanos es un derecho irrenunciable exigir su cumplimiento.
Callar, disimular u omitir este hecho no otorga legalidad ni legitimidad a la encargaduría. Muchos de sus actos podrán ser anulados en el futuro por usurpación de funciones.
Quienes hoy guardan silencio deben asumir su responsabilidad histórica. Y quienes luchamos por el retorno a la constitucionalidad no podemos callar ni desistir. Debemos mantener un reclamo firme y permanente hasta lograr la plena vigencia del Estado de derecho y el fin de esta usurpación agravada y prolongada.
Fuente: Punto de Corte (Plataforma comunicacional), por César Pérez Vivas, abril 13, 2026
¡Una Nota Final...!
 
¡Delcy Rodríguez: un error cometido por dos países, Venezuela y Estados Unidos!
 
Tiene los mejores deseos. Quiere que el corazón de Venezuela lata con mucha fuerza y no solo eso sino que todos en este país «aprendamos a hablar distinto». La verdad es que ella no habla distinto, tal vez con mejor dicción que Maduro solamente. Su discurso del 8 de abril es la confirmación de que el chavismo no cesa, solo se agazapa para mantenerse en el poder. «Quiero convocar a todos los sectores políticos a dejar de lado las diferencias, elevar las voces en una peregrinación que abarcará toda Venezuela, el primero de mayo, contra el bloqueo», dijo hacia el final. Muy bien, que invite y se traiga a María Corina Machado para marchar juntas.
 
Delcy Rodríguez apareció en TV diciendo que la acompañaban el consejo de vicepresidentes y ministros y algunas otras personalidades, como Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, a quien quiso agradecer la colaboración prestada en la aprobación de leyes esenciales en esta etapa que vive «nuestra Venezuela». La cámara hizo un paneo por las personas en la sala del Palacio de Miraflores. Una de ellas, de estricto flux: Diosdado Cabello, con cara seria y bien peinada. No tardaría ni 24 horas en ordenar reprimir una marcha, ferozmente, con robo de herramientas de trabajo de los periodistas asistentes. A un profesor de la UCV le rompieron dos costillas.
Delcy dijo que se quería dirigir a todos los hombres y mujeres de Venezuela, sin exclusión alguna. A la juventud venezolana incluso, «para que tengamos claro de dónde venimos, dónde estamos y hacia dónde vamos… y, sin duda alguna, destacar una década de bloqueo económico contra Venezuela». Es decir, que el “de dónde venimos” está atado, de entrada e indefectiblemente, al imperio que condenó al pueblo venezolano a la miseria y el hambre. A continuación mencionó el desabastecimiento, la pérdida del poder adquisitivo del venezolano y la migración masiva como consecuencia de ese factor económico inducido por el enemigo externo.
Solo que la palabra «imperio» no la mencionó en ningún momento, en esta intervención de 28 minutos que, en realidad, fueron poco más de veinte: del tiempo que cualquiera de los dos hermanos usa para decir algo hay que descontar 30%, que es más o menos lo que gastan en redundancias del tipo «los trabajadores y las trabajadoras». Es que son muy igualitarios, ¿saben?
Tampoco existió para ella el 3 de enero. En el discurso no hubo hito, ni drama, ni contradicción alguna consigo misma. Su capacidad mimética le ha permitido saltar del chavismo «mainstream» a esta melcocha en la que parece sentirse a gusto. Es el mimetismo del Terminator 1000 que le permite tomar la forma y el lenguaje de cualquier ser vivo que toque. De modo que debe haber tocado a alguien, en alguna parte, la mañana del 3 de enero de 2026, mientras el país entero se encontraba sumamente distraído por los sucesos de la madrugada. Y, en virtud de ello, Delcy ahora es una diligente demócrata neoliberal tratando de reconstruir el país que ella misma contribuyó a destruir (y con ganas).
Lo que sí existió para ella son las bolsas CLAP, que puso como ejemplo de un programa social que ha contribuido a paliar los efectos del malvado bloqueo. Se nota que nunca ha leído los informes de ArmandoInfo.
Tiene que asirse de algo, por endeble que sea. Por eso saca unas láminas y muestra el resurgimiento de la economía venezolana en los últimos cinco años. ¿Por qué? Porque ya en 2018 «nos reencaminamos con un programa que puso en marcha el presidente Nicolás Maduro (…), derrotamos el desabastecimiento». Aumentó el poder adquisitivo de la gente durante treinta trimestres seguidos, según sus cifras. De allí venimos: de la debacle y del resurgimiento que debe afianzarse. Y ella quiere reconocer la voluntad inquebrantable de los venezolanos que han pasado por ese calvario y lo han soportado estoicamente.
Es decir, Delcy se ha puesto en el lugar de los sufrientes. Ahora, dice en plural, «queremos recuperar el tiempo perdido» y, además, por lo visto, recuperar la memoria devastada de Chávez, quien en su momento —tan pendiente del pueblo siempre— quiso dar mayor protección a los desposeídos con sus programas sociales.
A continuación lanza esta frase sin que le quede nada por dentro: «Yo le pido a Venezuela que empecemos a la recuperación».
¿Ha dicho “empecemos a la recuperación”, con esa preposición puesta ahí en medio como la cagarruta de una mosca? ¿Esta es la presidenta encargada que sabe dos idiomas además del nativo y representa, desde el punto de vista del chavismo, lo más depurado que pueda hallarse en tal terreno ideológico? Eché atrás varias veces ese tramo del video, y cada vez que corroboraba la preposición verbalizada en el lugar equivocado me acordaba, por contraste, de la hija de María Corina en la ceremonia del Premio Nobel.
Anunció que el primero de mayo habrá incremento salarial, eso sí, «un incremento responsable». Hacia el final volvió con el comandante, quien, según ella, hizo justicia social con los pensionados criollos usando un modelo justo de reparto. «Pero eso fue perforado por el bloqueo». Repitió el verbo “perforar” en diversas frases; se ve que lo tiene pegado por los ingentes recursos que le están proporcionando las perforaciones de las petroleras.
Echó mano de diferentes comisiones, una de ellas para el diálogo laboral. Tenía que llegar el año 2026 para que el chavismo entendiese lo que es una tripartita. Dentro de 27 años más puede que aprendan para qué sirven las universidades. Y se inventó lo de la peregrinación pidiendo el desbloqueo, acaso con la aspiración de emular las marchas a las que convocó María Corina Machado durante su campaña.
Dos detalles adicionales: pidió no repetir errores del pasado («por eso quiero dirigir este mensaje hacia el futuro, libre de bloqueos y sanciones»). Sin embargo, a estas alturas debería saber que ella en sí misma es un error, igual que su hermano.
El otro detalle es la apelación a una frase de Bolívar para poner fin a su intervención. ¿Hasta cuándo Bolívar? ¿No está bueno ya? En la próxima alocución debería repartir entre sus ministros, más bien, el libro de Germán Carrera Damas, El culto a Bolívar. A ver si se les pega algo. Ya está bien de militares.
Fuente: LA GRAN ALDEA, Sebastián de la Nuez, abril 13, 2026.
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