Mis Memorias Inconexas, Versión 2026! ¡Acuerdo Petrolero, Vulgar Saqueo ... Será!
lapatilla, lapatilla.com (septiembre 04, 2026): ¡Trump afirmó que EEUU "tomó el control de Venezuela"!
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este viernes 4 de septiembre que su administración “tomó el control de Venezuela” y presentó la relación con el régimen de Delcy Rodríguez como uno de los principales resultados de su política exterior, en medio de los acuerdos alcanzados para ampliar la participación estadounidense en la industria petrolera venezolana.
Durante una intervención ante periodistas en el Despacho Oval de la Casa Blanca, Trump vinculó la situación venezolana con los resultados que, según dijo, ha obtenido su administración en materia energética. “Lo que hemos hecho es increíble. Tomamos el control de Venezuela y esencialmente hemos tomado el control de Irán”, declaró.
La afirmación se produce pocos días después de que Washington anunciara un acuerdo petrolero de gran alcance con Venezuela. Según la Casa Blanca, el pacto otorga al Gobierno estadounidense derechos de participación y control sobre una nueva empresa privada venezolana vinculada al desarrollo de más de 65.000 millones de barriles de reservas probadas distribuidos en 17 campos.
Asimismo, el acuerdo contempla una participación de 35% para el Gobierno estadounidense en la nueva estructura empresarial, además de derechos de gobernanza y acceso preferencial a parte de la producción. La Casa Blanca sostiene que la operación permitirá ampliar las reservas bajo influencia estadounidense y favorecer el suministro energético del país.
Trump ya había defendido públicamente la nueva relación con el chavismo. El pasado 31 de agosto aseguró que Estados Unidos y Venezuela estaban “haciendo una fortuna” y que las empresas estadounidenses estaban entrando nuevamente al sector petrolero venezolano, al mencionar a Exxon y Chevron entre las compañías interesadas.
Por otra parte, el mandatario afirmó el miércoles que Venezuela todavía no estaba preparada para celebrar elecciones, aunque dijo esperar que el proceso pudiera concretarse posteriormente.
El "acuerdo petrolero" que presume Trump entrega un tercio de nuestras reservas sin costo para EE. UU., (7) inicio de la "transición"? ¿La impunidad de la "respetada Presidenta interina" vale un tercio de nuestras reservas? Artículo 138 Constitución de la República de Venezuela: "Toda autoridad usurpada es ineficaz y sus actos son nulos". El Acuerdo Petrolero hecho por él régimen debe ser sometido a Referéndum según él artículo 71 de la Constitución que lo establece para las materias de " Especial Trascendencia Nacional" como es el caso. ¡Te contaré una historia (7)!
¡El Acuerdo Petrolero de la Dictadura Suplente VII! ¡PROHIBIDO OLVIDAR!
lapatilla, lapatilla.com (septiembre 04, 2026): ¡El mecanismo con el que EEUU blindó su posición en el negocio petrolero de Venezuela!
El Gobierno de Estados Unidos estructuró su participación del 35% en una operación petrolera en Venezuela mediante warrants que protegen la participación de Washington frente a una eventual dilución provocada por nuevas ampliaciones de capital, informó un funcionario estadounidense.
Al referirse el jueves al acuerdo anunciado la semana pasada por el presidente Donald Trump, el funcionario explicó que el Pentágono estructuró la participación mediante “penny warrants” en North American Blue Energy Partners (NABEP), lo que le otorga el derecho, pero no la obligación, de comprar las acciones en una fecha posterior. Los penny warrants pueden ejercerse a un precio simbólico.
NABEP, controlada por el empresario venezolano Alejandro Betancourt, recibió derechos por 100 años sobre 17 campos petroleros que concentran reservas estimadas en 65.000 millones de barriles, como parte del reciente acuerdo entre Washington y Caracas.
Las concesiones fueron otorgadas sin un proceso competitivo. Estados Unidos trabaja para reactivar el sector petrolero venezolano después de que fuerzas estadounidenses capturaran y sacaran del poder a Nicolás Maduro en enero.
El funcionario, que habló bajo condición de anonimato, explicó que la estructura fue diseñada específicamente para mantener el nivel de participación estadounidense incluso si NABEP consigue nuevo financiamiento para cubrir las necesidades de capital del proyecto.
La expansión a gran escala de los campos petroleros requiere inversiones de miles de millones de dólares.
Los warrants funcionan como un mecanismo contra la dilución que Estados Unidos mantendrá hasta que el proyecto alcance su madurez. De esta manera, según explicó el funcionario, “el Gobierno de Estados Unidos recibirá el 35% del valor total del proyecto una vez que alcance una producción madura, en lugar de sufrir una dilución durante el período intermedio”.
San Juan Pablo II: “La reconciliación verdadera exige verdad, justicia, memoria y limites al poder”. Sin eso, no hay paz: solo impunidad disfrazada”.
¡El infame pacto de entrega petrolera e impunidad que indigna a la nación! (7)
¡La entrega de soberanía por partes de autoridades no electas! ¿Qué hacer? ¡Echarle bolas!
runrun, Redacción runrun.es (septiembre 05, 2026): ¡Advierten sobre fragilidad institucional y riesgos de acuerdos petroleros con EE. UU.!
En un artículo publicado en la página del Programa de las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS por sus siglas en inglés), el abogado y investigador venezolano, José Ignacio Hernández, dijo que detrás de la magnitud de las cifras que se desprenden de los acuerdos petroleros entre Venezuela y Estados Unidos aparecen interrogantes sobre su marco jurídico, el papel de la empresa NABEP (Blue Energy Partners) del venezolano Alejandro Betancourt y las decisiones que podría enfrentar un futuro gobierno elegido democráticamente.
Hernández aseveró que el pacto anunciado por Estados Unidos y las autoridades interinas de Venezuela contempla concesiones por 100 años sobre 17 campos con reservas probadas de unos 65 000 millones de barriles. Indicó que de concretarse lo firmado por el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright y la gobernante encargada, Delcy Rodríguez esta semana en Miraflores, NABEP pasaría a convertirse en la segunda mayor compañía petrolera privada del mundo por volumen de reservas.
El esquema contempla que el gobierno estadounidense tenga una participación de 35% en la empresa matriz de NABEP a través de la Oficina de Capital Estratégico del Departamento de Defensa. Además, Estados Unidos tendría derecho a comprar 20% de la producción a precio de costo para la Reserva Estratégica de Petróleo y un derecho de adquisición preferente sobre el 80% restante. Washington también tendría poder de veto sobre los integrantes de la junta directiva y la mayoría de sus miembros debería ser estadounidense.
Además, NABEP asumiría el control de las operaciones en los 17 proyectos contemplados. El documento advierte que la compañía, fundada hace apenas dos años y con una trayectoria limitada en la industria, podría necesitar asociarse con otras petroleras internacionales para desarrollar los yacimientos.
Interrogantes abiertas
El esquema convierte a NABEP en una suerte de Petróleo de Venezuela S.A. (PDVSA) paralela, una situación que -a juicio de Hernández- plantea nuevos interrogantes jurídicos.
-El problema de las concesiones a 100 años: Una de las principales dudas está en la figura jurídica utilizada para entregar los yacimientos. El documento sostiene que las autoridades interinas no tendrían facultades para otorgar concesiones petroleras por un siglo. La reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada en enero de 2026 establece que la estatal venezolana, a través de Pdvsa Petróleos y empresas mixtas, puede celebrar acuerdos específicos de servicios petroleros con compañías privadas, conocidos como contratos de participación en la producción.
Estos contratos no equivalen a concesiones ni transfieren derechos sobre los yacimientos: otorgan derechos contractuales a empresas privadas que actúan por cuenta de Pdvsa. El documento advierte que la indefinición sobre el título jurídico bajo el cual opera NABEP puede aumentar la incertidumbre que ha frenado la inversión privada en Venezuela. También plantea un posible conflicto con el artículo 303 de la Constitución, que reserva a Pdvsa (o a otra entidad estatal venezolana) el control de la industria petrolera.
-El mandato de las autoridades interinas: El acuerdo también queda expuesto a cuestionamientos por el carácter provisional de las autoridades que lo suscriben. Según el documento, los Departamentos de Justicia y de Estado de Estados Unidos sostienen que Nicolás Maduro no fue reconocido como presidente debidamente electo y que Delcy Rodríguez tampoco fue una vicepresidenta debidamente nombrada. Además, el plazo de 180 días para que el vicepresidente ejerciera como presidente interino expiró en julio. Estados Unidos reconoció a Rodríguez como jefa de Estado en marzo de 2026 por el control de facto que ejercía sobre el gobierno después de la captura de Maduro. El propio Departamento de Estado considera a la Asamblea Nacional de 2015 como la última entidad democráticamente electa reconocida internacionalmente en Venezuela. ¿Qué ocurrirá con los acuerdos de largo plazo si Venezuela vuelve a tener un gobierno elegido democráticamente?, es una de las interrogantes abiertas por Hernández.
-Una meta petrolera que tomaría tiempo: La recuperación de la producción tampoco sería inmediata. Aunque no existe un registro oficial con la ubicación de los 17 campos, estimaciones independientes citadas en el documento calculan que las tres empresas conjuntas de NABEP podrían producir unos 124 000 barriles diarios durante la última semana de agosto.
Además, ocho de los proyectos contemplados son greenfield, es decir, instalaciones nuevas que requieren tiempo para desarrollarse. A esto se suman problemas de infraestructura, particularmente en los puertos, y el riesgo de fallas en la red eléctrica. Por estas razones, la meta de alcanzar 1,5 millones de barriles diarios aparece como una estimación a largo plazo. El consumo promedio de petróleo estadounidense fue de aproximadamente 20,6 millones de barriles diarios en 2025, por lo que el 20% de la producción de NABEP destinado a la Reserva Estratégica tendría un impacto mínimo o nulo en el mercado estadounidense en el corto plazo.
-El dilema para un futuro gobierno venezolano: El análisis no descarta que el acuerdo pueda contribuir a la recuperación de la industria petrolera a mediano plazo. Reducir la influencia de China, Rusia e Irán forma parte de los objetivos de la política exterior de Estados Unidos, pero sostiene que desplazar a esos actores no es suficiente, también serían necesarias instituciones estables, creíbles y sólidas.
José Ignacio Hernández también destaca que el acuerdo reconoce que la debilidad institucional contribuyó al colapso petrolero y plantea que la recuperación requiere un sector privado dentro de una transición democrática. Al mismo tiempo, propone un esquema quecalifica como “opaco, frágil y de constitucionalidad cuestionable”, puesto que un futuro gobierno elegido podría verse obligado a decidir qué hacer con un acuerdo que haya sido implementado vulnerando principios constitucionales.
Hernández, investigador asociado sénior (no residente) del Programa para las Américas del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), plantea una alternativa basada en procedimientos públicos, transparencia, rendición de cuentas y acuerdos políticos amplios que incluyan a la Asamblea Nacional de 2015. También propone incorporar mecanismos de caducidad o ratificación que permitan a un futuro gobierno evaluar el acuerdo sin heredar una obligación de largo plazo previamente cerrada.
Cierra con la advertencia de que una estrategia energética duradera entre Estados Unidos y Venezuela difícilmente podría sostenerse sobre una concesión de 100 años no contemplada en la legislación petrolera o sobre un gobierno interino sin mandato democrático.
¡Aunque suene increíble!
¡La falta de claridad define al “acuerdo petrolero del siglo”!
El alcance del acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela se ha ido conociendo de forma fragmentada. El presidente de la nación norteamericana, Donald Trump, hizo el anuncio con grandilocuencia y, desde entonces, han aparecido nuevos datos sobre los campos involucrados, la inversión prometida, los plazos, la participación estadounidense y los mecanismos de control. Cada anuncio ha añadido un elemento a una operación que, por su dimensión, puede alterar la relación de Venezuela con su principal fuente de ingresos.
Del “mayor acuerdo petrolero mundial” aún queda mucho por conocerse. Uno de los datos que necesita ser desarmado no es cuánto petróleo está involucrado, sino cuánto de esa riqueza puede convertirse efectivamente en renta para el Estado venezolano y bajo qué reglas.
El anuncio de Trump habla de 17 campos y más de 65 000 millones de barriles de reservas probadas, además de una inversión proyectada de hasta $100 000 millones. La Casa Blanca señaló que la empresa privada North American Blue Energy Partners, NABEP, tendrá concesiones por 100 años sobre esos campos.
Mientras, Delcy Rodríguez ha revelado algunos elementos de la ecuación. La presidenta encargada se refiere a un acuerdo de 25 años y de más de $209 000 millones en impuestos y regalías para Venezuela durante ese período, calculados sobre un precio de referencia de $65 por barril.
La renta que todavía necesita explicarse
Esas cifras permiten dimensionar el tamaño de la operación, pero no bastan para saber cuánto dinero terminará efectivamente en las cuentas públicas. Los más de $200 000 millones anunciados como ingresos fiscales son una proyección, no un monto disponible de inmediato. Su materialización dependerá de cuánto petróleo se produzca, cuánto cueste extraerlo, a qué precios se venda y bajo qué condiciones fiscales se calcule la participación del Estado.
El problema es que todavía no se conoce con suficiente detalle cómo se llegó a esa cifra ni cuánto correspondería a regalías, impuestos o qué condiciones se aplicarán a los costos de producción antes de determinar la participación del Estado.
La cifra ya genera dudas entre especialistas. Reuters recogió la evaluación de Francisco Monaldi, del Baker Institute, quien calificó los impuestos anunciados como “increíblemente bajos” para los recursos involucrados.
Por ahora, la cifra sirve para medir la ambición del acuerdo, pero no permite saber cuánto dinero terminará realmente en las arcas públicas.
Más allá de la propiedad, está el control
El gobierno encargado ha insistido en que el petróleo seguirá siendo propiedad de Venezuela. Washington, por su parte, ha anunciado una estructura que le concede una influencia considerable sobre la operación de los campos.
EE. UU. tendrá una participación de 35% en la empresa matriz de NABEP. Además, tendrá derecho a comprar 20% de la producción a costo y prioridad para adquirir el resto, así como poder de veto sobre los integrantes de la junta directiva, cuya mayoría deberá estar integrada por ciudadanos estadounidenses.
Es decir, la discusión no pasa solamente por quién es dueño del petróleo que está bajo tierra. También importa quién decide cómo se explota, quién participa en las decisiones de la empresa, quién tiene prioridad para comprar el crudo y bajo qué condiciones se mueve el dinero generado por el negocio.
Esto explica por qué Trump asegura haber obtenido “control mayoritario” sobre esos recursos, mientras que la presidenta encargada sostiene que Venezuela mantiene la propiedad y soberanía sobre el petróleo. Las dos afirmaciones se refieren a dimensiones distintas de la operación y, precisamente por eso, el alcance del control empresarial adquiere tanta importancia.
Por ahora, el acuerdo deja otra interrogante abierta que va más allá de los porcentajes y tiene que ver con cuánto control conservará realmente el Estado venezolano sobre la operación de esos campos.
¿25 o 100 años?
Hay otro dato que llama la atención cuando se comparan las versiones de ambos gobiernos y es el plazo del acuerdo.
La Casa Blanca habla de concesiones por 100 años para los 17 campos entregados a NABEP. Miraflores, en cambio, presentó el acuerdo como una operación de 25 años, período sobre el cual calculó los ingresos fiscales para Venezuela.
La diferencia no es menor. Rodríguez parece referirse al período utilizado para proyectar los ingresos y desarrollar los campos, mientras que los 100 años anunciados por Trump corresponden a los derechos otorgados a NABEP sobre esos yacimientos.
Aquí aparece otra interrogante. La legislación venezolana establece modalidades y plazos específicos para la participación privada en el sector petrolero, por lo que todavía falta conocer cómo se denomina jurídicamente el derecho otorgado a NABEP, qué disposición de la Ley Orgánica de Hidrocarburos lo sustenta y mediante qué instrumento fue formalizado.
Tampoco se sabe qué ocurrirá después de los 25 años utilizados para proyectar los ingresos fiscales y qué derechos conservaría NABEP durante el período restante.
Más preguntas que certezas
A medida que aparecen nuevos detalles del acuerdo también surgen dudas que todavía no tienen una respuesta completa. Una de ellas tiene que ver con la participación del Departamento de Defensa de Estados Unidos en la empresa matriz de NABEP. Tampoco se sabe cómo se ejercerá ese poder económico y qué alcance tendrá dentro de una operación petrolera ubicada en territorio venezolano.
También queda por aclarar si NABEP tiene la capacidad financiera y operativa para asumir el desarrollo de los 17 proyectos y qué otras empresas terminarán participando en ellos. A esto se suma el papel que tendrá Pdvsa dentro de la nueva estructura y cuánto control conservará sobre los activos y los ingresos asociados a esas operaciones.
Son preguntas que no cambian las cifras anunciadas, pero sí pueden cambiar la lectura del acuerdo. Mientras esas piezas sigan sin estar completamente explicadas, resulta difícil determinar dónde termina la participación venezolana y dónde comienza el control efectivo de Estados Unidos sobre el negocio petrolero.
El verdadero alcance del acuerdo todavía no puede medirse por el tamaño de la operación ni por las inversiones anunciadas, sino por las condiciones bajo las cuales esa riqueza llegará a convertirse en ingresos para Venezuela.
Mientras no se conozcan en su totalidad los contratos, las reglas fiscales y los mecanismos de control, la operación seguirá teniendo más cifras conocidas que certezas sobre cuánto y bajo qué condiciones beneficiará realmente al Estado venezolano.
Fuente: runrun.es, Luisa Amelia Maracara, septiembre 05, 2026.
¡Lo que usted no sabe...!
¡Wright sobre Venezuela: Elecciones “están por venir” y acuerdos no dependen de quién gobierne!
A juicio del secretario de energía de EE.UU., Venezuela necesita mejorar temas como el padrón electoral, el Estado de derecho y liberar a los presos políticos para crear las condiciones de unas elecciones "libres y justas".
Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, reveló en entrevista con Margaret Brennan para el espacio “Face The Nation” de CBS que “habrá elecciones, ya se avecinan” en Venezuela, pero no precisó una fecha concreta.
La periodista le consultó qué tan sostenible sería un acuerdo con un gobierno que no fue resultado de una elección popular y considerado como ilegítimo, a lo que Wright: “Habrá elecciones, por supuesto, eso está por venir“. La periodista insistió en indagar cuándo, pero el funcionario de Trump eludió la interrogante y se limitó a responder que el acuerdo beneficiará a cualquier gobierno que asuma en el futuro en Venezuela porque aumentará la producción de crudo, las inversiones, los ingresos fiscales y generará empleos.
“Es una gran victoria, no creo que dependa tanto de cuál gobierno está en el poder si ese acuerdo es beneficioso o no”, insistió.
Wright resaltó que hay un diálogo en curso con los líderes del Parlamento de 2015, electos durante la “última consulta justa” celebrada en el país y que Venezuela necesita mejorar temas como el padrón electoral, el Estado de derecho y liberar a los presos políticos para crear las condiciones de unas elecciones “libres y justas”.
En la misma entrevista, resaltó que el acuerdo petrolero firmado con Delcy Rodríguez no implicará inversiones de Estados Unidos ni el uso de dólares de sus contribuyentes y garantizó que, por el contrario, su país obtendrá “grandes cantidades de petróleo con precios rebajados” y una participación en la producción.
¿Por qué firmar acuerdos con un gobierno señalado de “dictadura socialista”?
Chris Wright justificó en otra entrevista con ABC por qué el gobierno de Donald Trump está firmando acuerdos petroleros con Delcy Rodríguez, la gobernante interina de Venezuela que ellos apoyan tras capturar a Nicolás Maduro en enero.
Consultado en la conversación sobre por qué confían en quien fue vicepresidenta de un gobierno que la propia administración Trump ha calificado como una “dictadura socialista”. Wright aclaró que él no fue quien negoció el trato y reveló que los llevó a firmar.
“Tenemos mucho poder de influencia sobre Venezuela. Controlamos la venta de petróleo fuera de su país. Así que. ahora mismo, se ven obligados a trabajar en asociación con nosotros y lo están haciendo”, sostuvo el secretario de energía.
Añadió que estos acuerdos petroleros están atrayendo “miles de millones de dólares” en inversión y están convirtiendo “una región de conflicto en una región de comercio”.
Fuente: runrunes.org, Yakary Prado, septiembre 06, 2026.
Página Blog 2026 III (7)

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